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En 1949, Asher publicó un artículo titulado Los 7 pecados de la medicina, en el que ofreció lo siguiente. Escribo y agrego algunas otras prácticas de los médicos, de los pacientes y de su entorno.
Oscuridad, refiriéndose al uso de un lenguaje complejo en las publicaciones médicas.
Crueldad, considerada en dos subgrupos: la mental, del médico, al ignorar los sentimientos, la angustia y la preocupación del enfermo; y la física, al realizar maniobras con brusquedad, rudeza o ambas. La comunicación adecuada del médico con el paciente, familiares, o ambos; práctica muchas veces abandona-da por algunos y que es fundamental para una óptima relación médico-paciente.
Mala educación; es decir, la falta de “buenas maneras” para dirigirse a los pacientes, para escucharlos con atención y empatía, para darles la confianza y el apoyo moral que su condición anormal requiere. Además, la escasa educación de determinados pacientes para dirigirse al médico y su grupo; costumbre cada vez más recurrente. La combatividad de los enfermos hacia los médicos, por malas experiencias con otros médicos, es común y provocan la medicina defensiva.
La pérdida de las buenas maneras y del respeto entre médicos y el personal de salud, la soberbia, la envidia y el egocentrismo extremo son nauseabundos.
Superespecialización, con la consiguiente pérdida de la percep-ción del enfermo como ser humano completo, que se transforma en un caso de enfermedad hepática o renal.